martes, 6 de octubre de 2009

Justo Cuando creíamos conocer la respuesta.... nos cambiaron la pregunta!

En mi primer ciclo en la Escuela Nacional de la Judicatura, junto a mis demás compañeros enfrentamos con una de las mayores adversidades que el sistema ofrece: se trata de un huracán chileno llamado Matías Villalón que impartía cátedras de Teoría General del Derecho.


Cuando supe el nombre de la materia, lo primero que me llegó a la mente fue: “ESTO VA A SER UN CACHÚ”. A pesar de que algunos aspirantes del grupo pasado nos hicieron una “leve” advertencia sobre esa materia, la mayoría hicimos casi omiso (después de todos, eramos un grupo selecto de 20 sabelotodos a nivel nacional). Fue así como entramos al mundo de la Teoría General del Derecho, de mano de Manuel Guerrero, Esther Díaz y Alberto Cruceta como profesores presenciales, y el huracán chileno como el profesor virtual, que tenía en sus manos valiosos puntos de los que sabemos vivir.


La primera tarea empezó con una pregunta sencilla: “QUE ES EL DERECHO?”... y en mi mente me dije “Aquí es que me la voy a comer”.... redacté mi tarea sin vacilar mucho... la mandé... y tranquilamente me quedé esperando mi nota, que estaba supuesta a ser la máxima, acorde a un trabajo de calidad. Desde Chile hasta Republica Dominicana, directo hacia la plataforma virtual de la escuela y hasta mis ojos llegó la retroalimentación: “NI TE ACERCASTE A RESPONDER LA PREGUNTA: 0.7 DE 2”.


Ese fue un golpe duro.... pero tuve que asimilarlo, porque faltaban muchas tareas por hacer. Entonces fue cuando me adentre de a de veras a lo que es la Teoría General del Derecho.


Resulta que hace mucho tiempo unos vagos sin oficio se les ocurrió plantear un debate del significado del derecho que viene a ser trascendental en la práctica: lo legal (positivismo) versus lo justo (jusnaturalismo). Y por supuesto, entrando casi de último, lo que funciona (realismo). En términos serios, el positivisimo es aquella doctrina que enfoca el estudio de la norma a su validez, dando por entendido que una norma es justa siempre y cuando sea válida, mientras que el iusnaturalismo es aquella doctrina que concibe la ley, para que sea tal, debe ser conforme a la justicia. Ambas corrientes se contraponen, ya que los iusnaturalistas estiman que la validez de la norma se afirma en tanto sea justa.


Fue en esa premisa que me adentré al estudio de la teoría general del derecho: el debate entre lo legal y lo justo, leyendo, estudiando, analizando, y por supuesto, recibiendo ramplimazos del huracán chileno. Tuve la ligera sospecha de que el docente era iusnaturalista: Se inclinaba por criterios de justicia y siempre nos la ponía en chino para darle solución a casos concretos.


No fui el único con esa percepción.... inclusive los docentes presenciales llegaron a afirmar que estabamos frente a un iusnaturalista, y que en tal situación, debíamos enfocar las cosas conforme a lo que sería el ideal de justicia (cosa más dificil que definir que el amor).


Al final de todo... si bien no encontramos el criterio del docente (ni siquiera cuando la “pegabamos” en una tarea), pasamos la materia. Fue para nosotros un capítulo cerrado que dejó en muchos (incluído yo) un mal sabor en la garganta.


Fue entonces cuando un glorioso 01 de octubre del 2009, el huracán chileno hizo acto de presencia en una Conferencia auspiciada por la ENJ en la Suprema sobre “Pragmatismo Jurídico”, en donde Matias Villalón empezó con unas palabras con las que muchos nos quedamos como verdaderos idiotas. En sintesis, explicó que la solución a las problemáticas inherentes relativas a los casos concretos, más específicamente en los casos concretos se ubicaban, no en el iusnaturalismo ni en el positivismo, sino más bien en el realismo.


EL TIPO ES REALISTA!!!!” me dije por dentro.... todo este tiempo creíamos una cosa, y resultó ser otra. El debate ya no era entre lo legal y lo justo, sino más bien entre lo legal, lo justo y lo eficaz, siendo éste último el criterio por el que debe definirse el derecho.



Justo cuando creíamos conocer la respuesta, nos cambiaron la pregunta.


(....Continuará)

lunes, 5 de octubre de 2009

Somos menos que peones en este juego de ajedrez

No hay juego que sea la mejor representación simbólica de la estrategia, la batalla y el sacrificio que el Ajedrez. En este, cada pieza tiene un valor y una función especial: tenemos los reyes que son el corazón del juego; la dama, que es nuestra arma más preciada; las torres, caballos y alfiles que constituyen herramientas útiles para combinar jugadas, pero de todas las piezas tenemos los peones: piezas que demuestran insignificancia, inmolación, y sobre todo, sacrificio. Son en apariencia sumamente débiles, pero unidos son imparables, y por supuesto, debemos recordar que todo peón es una reina potencial.


En virtud de todo lo expuesto puedo afirmar tal y como una vez lo dijo el gran ajedrecista soviétivo-estoniano Paul Keres: “Cuando más viejo me hago, más valoro los peones”. Los peones, dentro de un estado democrático de derecho, son el pueblo, que a pesar de ser visto tan dócil e insignificante, es de donde emana la soberanía. La revolución francesa, como muchos otros ejemplos, nos demostró que el pueblo no debe temer a sus gobernantes, sino son los gobernantes los que deben temer a su pueblo.


Entonces: ¿Que significa ser menos que un peón?


En República Dominicana estamos a la víspera de eventos catastróficos, como son las elecciones congresionales y la reforma a nuestra actual Constitución, que por las noticias que aparecen diariamente, se verifica que estos “puntos” de reforma constituirán 1,000 años de atraso para nuestro pueblo, al promover la privatización de las playas, la supresión de ciertos derechos colectivos, y sobre todo, la impunidad para los funcionarios públicos.


¿Y dónde queda el pueblo en esto? Matándose por sus respectivos políticos. Es increíble ver como en tiempos como éstos aparecen una serie de imbéciles sacados de la edad feudal que actúan como vasallos en protección de un turpén que sólo pretende hacerse de dinero en el cargo. Y no hablo de un grupo selecto; hablo de todos nosotros los que hemos sabido despertarnos temprando un 16 de mayo a emitir su voto por un “cambio”, cuando la realidad es que todo el que aparece en una boleta electoral en este país ofrece prácticamente lo mismo: promesas vacías.


Es con estas promesas vacías que logran convencernos de mantenernos dóciles, calmados; esto, y las múltiples distracciones que vemos a diario en los medios de comunicación a los fines de que quedemos en un sueño eterno del que se hace dificil despertar.


¿Por qué somos menos que peones?


Los peones tienen puntos positivos que no se verifican en nuestro pueblo:


  • los peones actúan unidos... la fortaleza de los peones se encuentra en su unidad. EN la forma en que velamos por una protección mutua; muchos de los problemas que tenemos como sociedad es que vivimos del canibalismo.... tal y como Hobbes lo describió: “Homo Homini Lupus” Lobo es el hombre del hombre.... y aquí eso se aplica al pie de la letra. Nos es más fácil destruirnos, que unirnos.... pensar “ganar/perder” que “ganar/ganar”;


  • los peones están dispuestos a avanzar.... vivimos en un avasallamiento natural, en donde pensamos y decimos las cosas, pero nos falta el valor para actuar, de hacer lo correcto, de marcar la diferencia.... un peon avanza hacia adelante... el pueblo vacila demasiado para hacerlo....


  • los peones son reinas potenciales... asimismo como cada peón avanza... al final le espera una recompensa mayor... convertirse en el arma mas poderosa del ajedrez... uno de los grandes males que atañen al dominicano promedio es que sus planes son a corto plazo... no identifican que las metas a lograr están a kilómetros, pero que son alcanzables... el conformismo los deja en el mismo sitio y contribuye a que nos quedemos en el atraso

  • los peones están dispuesto a sacrificarse....


El día de hoy he decidido sacrificarme al escribir estas palabras, en las que podré ser objeto de críticas y mis ideas pueden verse tergiversadas... pero aún asi siento que hoy es el día en que debemos despertar del sueño profundo en que vivimos y darnos cuenta que no solamente somos parte del tablero de ajedrez.... SOMOS PIEZAS INDISPENSABLES de las cuales los reyes dependen para ganar...


Si hoy decides hacer esto, entonces bienvenido seas... porque lo más penoso de las cosas que pasan a nuestro alrededor son culpa nuestra. Pasan porque permitimos que pasen, porque desconocemos el poder que recae en nuestras manos en una democracia.... porque aún siendo peones, en la unidad constituimos una fuerza imparable.


La realidad es que hoy día somos menos que peones... pero es una realidad que se puede cambiar. Decide formar parte del juego... únete a una causa que consideres justa y entregate en cuerpo y alma a ella... y te daras cuenta de lo que es verdaderamente importante. Por hoy te propongo una: Dile no a la reforma constitucional, en la cual quieren privatizar tus playas, coartar tus derechos, darle impunidad a los funcionarios públicos, y sobre todo, dejarte sin hacer nada al respecto.