¿Qué tan relevante es el tiempo y el espacio en una pregunta como esa?
No considero relevante tener en cuenta cuanto tiempo vive una persona, o el sitio donde viva. Esto lo digo porque el tiempo y el lugar pueden ser considerados como variables, a la hora de plantear el significado de la vida.
Se estima que el tiempo de vida promedio de un hombre es actualmente de 73 años, y el de la mujer 76 años. Obviando los comentarios sexistas que puedan surgir de esta estadística, considero que ambas edades son muy consideradas, tomando el cuenta el tiempo que dedicamos vivos dentro de ese lapso de tiempo.
Se oye, raro, no?... Estar vivo y a la vez no estarlo. Sumarle a esos 70 y tantos años todo ese tiempo que uno hace cosas de forma mecánica, el tiempo que malgastamos y que no sabemos aprovechar, y que nuestra existencia se vuelve tan insignificante que tenemos que cruzar por un espejo para recordarnos de que estamos aquí en la tierra. Esa es la realidad... no importa cuanto tiempo vivas, si no sabes que hacer con ese tiempo.
Fue ante este pensamiento abstracto que formule una pregunta muy popular en libros y en películas: - ¿Cual es el significado de la vida?
Quién la oye por primera vez asume que es una pregunta capciosa o un truquito para joder al projimo. La verdad es que la pregunta es tan profunda que ha requerido de libros, experiencias conjuntas, vivencias, tragedias, perspectivas, evolución, formulas matemáticas y muchas otras cosas para intentar darles respuesta. En esta entrada del blog no quiero ahogarme en mi propia profundidad, ni pretendo ser superficial con una respuesta simple, sino compartir mi masa cerebral con ustedes respecto de este tema en particular.
En términos divinos, Dios nos creó a todos a su imagen y semejanza, o como bien lo dice nuestra constitución, "...la ley es igual para todos". La verdad no puede estar más lejos de esta utopía. Los seres humanos nacemos en condiciones diferentes, con mentalidades diferentes y en ciertos casos con propósitos diferentes. Son nuestras diferencias las que nos hace humanos y es lo que nos mantiene vivos de espíritu.
Algunos somos ricos, otros pobres; unos religiosos, otros impíos; unos lobos y otros ovejas.... somos distintos, y las diferencias son aún mas notables en sociedades organizadas: cuando crean leyes, reglamentos y condiciones que empujan la balanza para un lado y la jalan para el otro. Pero no quiero entrar en esta rama, porque vuelvo y explico: me ahogo en mi propia profundidad.
El punto de lo que quiero establecer es que todos, si bien somos semejantes, también somos diferentes, para bien o para mal. Eso establece que la respuesta al significado de la vida no puede ser genérica, porque no todos valoramos y apreciamos las mismas cosas de la misma forma.
Aunque...
Quizás pueda tener una respuesta general... posiblemente exista una formular general con aplicaciones específicas. Y fue cuando me puse a pensar en algo que colectivamente es apreciado por todo el mundo: El dinero es fuertemente apreciado, pero no por su valor, sino por lo que representa (aqui en la tierra). El amor, quizas. La paz, no tanto. La fama (no es para todo el mundo).
Aquí me adelanté a los eventos. porque para pensar en eso hay que medir el significado. Qué puede existir que proporciona al hombre algo con lo que se sienta vivo:
... un propósito.
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